EL PRIMER FALLECIDO POR EL GRISU EN ASTURIAS ERA DEL CONCEJO DE QUIROS

 

Era un sábado, primer día de julio de 1.876, cuando en las cercanías del pueblo de Santa Marina una explosión sorprendió a los tranquilos lugareños y a los sufridos mineros que laboraban en las incipientes minas que se habían abierto, hacía pocos años, en el concejo de Quirós. La Compañía de Minas y Fundiciones de Santander y Quirós, de capital francés, contaba con varias bocaminas para extraer hierro y carbón, también había levantado una acería con dos altos hornos, el segundo inaugurado a principios de agosto de 1.875.

Matías Arias Fernández, quirosano residente en la casería del Regustio, casado con tres hijos, 32 años, tiene el desgraciado honor de ser el primer minero fallecido en la minería asturiana debido a una explosión de grisú. Después de él vendrían varios cientos más. El ingeniero Mario García Antuña, autor del reciente libro “Catástrofes mineras asturianas” documenta 425 muertos en 63 grandes accidentes, con cuatro o más muertos. A ellos hay que sumar varios cientos más, fallecidos en accidentes menores, como este obrero fallecido en Quirós.

Según el Libro de Defunciones del Registro Civil de Quirós, Matías era Vecino de la casería de Rey Busto. Minero. Falleció el 1 de julio de 1.876, entre las 10 y las 11, por asfixia motivado de una explosión de gas a la puerta de la mina Bega del Rubio sobre el cribo de Santa Marina”. El médico de Quirós, Antonio Canseco, y el de Campomanes, Ubaldo Sánchez Puelles le realizaron la autopsia. Fue enterrado en el cementerio de la parroquia de Rano el lunes día 3.

Matías era hijo de Damián, (ya difunto) natural de Cortes, e Isidora de la parroquia de Rano. Estaba casado con María Díaz con la que tenía tres hijos: Antonia, Evaristo y José. Probablemente era un obrero mixto, algo habitual entre los mineros quirosanos hasta los años sesenta del siglo XX. Propietario de una pequeña cabaña ganadera y también agricultor con pequeñas tierras de escanda, maíz o patatas. El caserío donde vivía se encontraba al otro lado del valle, el rio L.lindes le separaba de su casa.

García Antuña, uno de los mejores investigadores mineros en el tema de siniestros, menciona, como primera referencia al grisú, como causante de accidente mortal en Asturias, el deceso de cuatro jóvenes mineros en una mina desconocida, en Mieres, en noviembre de 1.878. También comenta que pueden ser muchos los mineros muertos de los que no se tenga constancia debido a múltiples causas. La ausencia de documentación, la falta de previsión y de comunicación a los organismos competentes dejan sin contabilizar decenas de fallecidos en las primeras minas abiertas en la región.

Matías Arias probablemente pensaba aquel sábado, su último día, en las labores de recogida de la hierba para su ganado. Era primer día de julio, si el tiempo lo permitía, cuando dejara sus tareas mineras aprovecharía la tarde del sábado para dedicarse a la siega. No se sabe el motivo de la explosión pero sí el causante, el frío, traicionero y mortal gas grisú se llevó a este quirosano en julio de 1.876.

Hace unos años, cuando comencé la preparación del libro Fuego, sobre la minería e industria en Quirós, me encontré a Matías en la primera inscripción de defunción del primer libro que miré en el Registro Civil de Quirós. Fue una alegría y un impulso para mi investigación. Leí miles de inscripciones de defunción y nacimiento de más de un siglo en el municipio. Quería que todos esos mineros que desaparecieron de la forma más triste y honrada, trabajando, figuraran en un lugar. Que fueran conocidos y honrados. Que se diera importancia y relevancia a la minería y altos hornos quirosanos. Más de cien mineros muertos forman ahora mi base de datos. Son muchos, pero no son un frio número. Son un centenar de historias de lucha, de tristeza, sufrimiento que merecen ser conocidas y recordadas. Matías Arias, es uno de esos. Dejó a su mujer con tres niños pequeños y una vida aun más dura que superar. Fue el precio del progreso. Este quirosano, para su desgracia, ahora está en la historia de la minería asturiana.

Texto y foto – Roberto Fernández Osorio. (Cronista Oficial de Quirós).

 

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